Review Práctica
Madonna revisita 27 años después la cumbre de “Ray of Light” con su compilado “Veronica Electronica”
Mientras la espera por nuevo material continúa, la reina del pop de finales de los 80 y los 90 finalmente da luz al disco hermano de su álbum más críticamente aclamado.
Nota: 6.0
El primer encuentro de Madonna con la música electrónica se daba en 1994 con la canción “Bedtime Story”, coescrita por Björk y perteneciente a su álbum Bedtime Stories.
En ese momento, el contexto de la escena era el de la música electrónica, que empezaba a ganar terreno en la cultura popular y a expandirse sónicamente con subgéneros como el acid house, el techno y el trance.
Así fue que Madonna empezó a involucrarse en los sonidos de los clubes rave y underground, lo que la llevaría al punto de inflexión que fue su álbum Ray of Light en 1998, que a la vez se estrenaba al mismo tiempo que Mezzanine de Massive Attack y solo un par de años después de hitos de la escena trip hop como Dummy de Portishead. No intento decir que esto se refleja tanto en su sonido porque difiere bastante de los anteriores, y como dije, es un trabajo más electrónico que trip hop, pero también sirve como punto de referencia para enmarcar el disco temporalmente.
Ray of Light ayudó aún más a impulsar la emergente cultura electrónica, pero a la vez constituyó un esfuerzo mayor en la historia del pop, convirtiéndose en un clásico para muchos.
El álbum logró destacarse por su atractivo masivamente popular, con una increíble y exitosa composición musical observable en los tracks más notables del proyecto como el title track o “Nothing Really Matters”. De todas maneras, también fue un movimiento profundamente arriesgado por parte de la artista por su faceta más inmersiva, sumergida y de larga duración que se expresa en la mayoría de los tracks a lo largo del proyecto.
Fue en este contexto que Madonna concibió a “Veronica Electronica”, un alter ego que hace referencia al tercer nombre de la artista y que representaba su faceta más introspectiva y experimental, surgida durante la creación del disco.
La idea de “Veronica Electronica” como un álbum propio surgió en 1998 junto con Ray of Light, cuando Madonna se planteó publicar un “álbum hermano” de este, con temas descartados y versiones alternativas de sus canciones.
No irónicamente, 27 años después podría ser el mejor momento para sacarlo a la luz, con la emergencia de los álbumes remix como Dawn of Chromatica (2021) de Lady Gaga, o más recientemente –y con un impacto más definitivo—Brat and it's completely different but also still brat de Charli xcx.
El álbum en sí consiste de 8 canciones, 7 de ellas siendo mixes y remixes de las canciones originales de Ray of Light, y la última, “Gone Gone Gone”, siendo una demo de 1997.
Si las canciones de Ray of Light tenían un tinte más art pop y downtempo, Veronica Electronica tiene uno más inspirado por el house y la música dance electrónica, pero centrándose aún en crear una atmósfera de trance, a veces casi extasiada.
Comparándolo con el anteriormente mencionado álbum remix de Charli xcx, Veronica Electronica no destaca mucho en cuanto a crear versiones totalmente nuevas y originales a partir de las piezas originales, pero igualmente sí hace un buen trabajo en recordar el valor de los antiguos éxitos de su era más brillante.
El álbum se ve limitado, quizás, por su propia naturaleza de leftover, pero al mismo tiempo no apunta a ser nada más.
Veronica Electronica ofrece alternaciones lo suficientemente distintas como para técnicamente diferenciarse de las canciones originales, pero no lo suficientemente distintas como para diferir radicalmente de una manera original. Es por esto que creo que es más bien una escucha para fanáticos que automáticamente agradecerían cualquier tipo de nueva música por parte de la artista.
El álbum no representa para mí nada particularmente refrescante ni nuevo, pero sí sigue siendo un decente recordatorio de por qué Madonna tuvo el éxito que tuvo en los años 90, que por lo menos a mí, me deja con ganas de revisitar y volver a disfrutar su obra maestra de 1998.
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